miércoles, 13 de junio de 2012



Consecuencias demográficas 

A pesar de los esfuerzos por desacelerar el crecimiento demográfico a nivel mundial, la población humana sigue aumentando, y crece también la presión sobre la tierra agrícola existente. La superficie disponible para una expansión agrícola idónea se reduce en todos los continentes. No obstante, en Africa y América Latina quedan todavía grandes superficies que podrían dedicarse a la agricultura. Los elevados costos que ello tendría para la población autóctona que vive en los bosques, así como para la diversidad biológica y la vegetación forestal y de la sabana, han disuadido a muchos gobiernos de aplicar esa estrategia. La adopción del Programa 21 y de la Declaración de Rio durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (CNUMAD) de 1992 por todos los Estados Miembros de las Naciones Unidas ha confirmado la preocupación mundial por el medio ambiente natural y sus habitantes. En casi todas las regiones, para aumentar la producción de alimentos y la seguridad alimentaria se habrán de buscar en el futuro procedimientos distintos de la conversión en gran escala de hábitat naturales frágiles en tierras de cultivo. Como consecuencia de la entrada en vigor de los convenios inspirados en los principios del Programa 21 (por ejemplo, los relativos a la diversidad biológica, el cambio climático y la desertificación), las naciones han aceptado compromisos jurídicamente vinculantes en favor del desarrollo sostenible. 

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